Volar en Roca: una pasión que se niega a desaparecer

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La Pasión por Volar en el Aeroclub de General Roca

En el Aeroclub de General Roca, volar no es un lujo, sino una forma de estar presentes. Este espacio, que alguna vez dio la bienvenida a las principales líneas aéreas del país, es hoy un refugio para la pasión aeronáutica. En un día soleado y sin viento, Maxi Alderete, piloto y miembro de la comisión del club, presenta con cariño a un viejo amigo: el Piper Archer versión 2, un monomotor cuadriplaza que abre la puerta a nuevas sensaciones en el aire. Entre vuelos de bautismo y formaciones de futuros pilotos, el aeroclub respira una atmósfera única, donde cada despegue es un encuentro con la libertad.

Un Ritual de Seguridad

Antes del vuelo, no hay lugar para la improvisación. Maxi Alderete explica el ritual que todos los pilotos deben seguir: “Se chequea absolutamente todo”. Desde drenaje de combustible hasta la revisión de hélices y fuselajes, cada detalle se toma en serio. Este minucioso proceso asegura que los aviones, cada uno con su historia y rol, puedan volar de forma segura. Con un total de cuatro aeronaves, el aeroclub cuenta con un Cessna 150 para los que recién comienzan, a la vez que mantiene un Tomahawk que espera ansioso su momento de brillar. Una vez que la seguridad está garantizada, el despegue transforma la vista de la ciudad en una escena casi mágica, donde los valles y ríos delinean la geografía local desde las alturas.

Desafíos y Esperanzas

Pero la realidad del aeroclub no es solo volar. La falta de recursos, vandalismo y la necesidad de infraestructura básica son temas que preocupan a sus miembros. Sebastián Cimadevilla y Maxi Manzini son claros: “Hace dos años teníamos vuelos nocturnos, pero el vandalismo hizo que todo se detuviese”. Desde entonces, la operatividad nocturna ha caído, a pesar de que este servicio era vital para vuelos sanitarios y traslados de órganos. La comunidad se esfuerza por mantener vivas estas alas. Aun así, el espíritu de resistencia se palpita en el aire, con nuevos estudiantes y entusiastas dispuestos a seguir sus pasos. Volar, aquí en Roca, es más que una actividad; es una tradición familiar, un legado que continúa enfrentando desafíos mientras se acaricia el cielo.

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