Una señal alarmante
En un contexto económico cada vez más complicado, el reciente descenso del IVA a un 21% ha generado expectativas positivas, pero los resultados en el consumo interno no son los esperados. En los últimos meses, las ventas en supermercados de Bariloche han caído un 15% con respecto al mismo período del año anterior. Esta disminución aparece como un signo claro del enfriamiento en el consumo básico, afectando a familias y comerciantes locales que ven mermadas sus posibilidades de compra y venta en un mercado ya golpeado.
Cambios en el comportamiento del consumidor
Según datos provinciales, la tendencia se ha intensificado en agosto y septiembre, donde muchos consumidores optan por reducir su gasto en productos esenciales. La compra de alimentos frescos, por ejemplo, ha disminuido un 20%, lo que preocupa a los comercios que ven sus estantes llenos mientras los clientes se muestran reacios a adquirir productos. “La gente está priorizando lo básico y se está alejando de las compras innecesarias”, comentó Juan Romero, dueño de un supermercado local, haciendo eco de lo que muchos en el sector están viviendo a diario.
Efectos en el comercio local
Este descenso en las ventas no solo afecta a los establecimientos de grandes cadenas sino también a los pequeños comercios del centro de Bariloche, donde la baja en el tráfico de clientes se hace sentir. Los nuevos precios y la incertidumbre sobre el futuro económico han llevado a los barilochenses a ser más cautelosos. Con estos cambios, el futuro del comercio local se presenta incierto, y muchos se preguntan cuánto tiempo más podrán sostenerse en un entorno tan volátil.