Un vecino quiere preservar la Gallega, la antigua balsa que cruzaba el río Limay en Las Perlas.

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Rescatando la Historia: La Balsa de Las Perlas

A 25 años de la inauguración del puente Miguel Lembeye, la emblemática balsa que unió a Balsa Las Perlas con Neuquén ha sido víctima del abandono. Retirada del cauce y depositada en una plazoleta desértica, hoy se encuentra rodeada de maleza y basura, transformándose de un homenaje a un oscuro vestigio. La balsa, que durante décadas transportó vehículos y pasajeros, ha caído en un deterioro feroz, un recordatorio de un pasado que muchos anhelan revivir.

Sin embargo, un rayo de esperanza ha surgido en la figura de Luis Omar Otarola, un jubilado que decidió no quedarse de brazos cruzados. “Lo tenía en mente hace 3 o 4 años”, comenta Otarola, visiblemente emocionado por su proyecto de recuperación. A través de su página en Facebook, Soy de Balsa, lanzó un llamado a la comunidad y rápidamente obtuvo el apoyo de vecinos dispuestos a cambiar la cara de la vieja balsa. Con el permiso de las autoridades municipales, comenzó a organizar la limpieza y embellecimiento del área, comenzando por el retiro de basura y el primer toque de pintura con los colores de la bandera nacional.

Un Proyecto Colectivo que Revive el Pasado

Desde principios de marzo, la comunidad se ha sumado a la iniciativa de Otarola, participando activamente en la limpieza y restauración. “El resultado ha sido sorprendente, con la participación de adultos, niños e incluso vecinos de Neuquén”, destaca con alegría. Pero el proyecto va más allá de una simple restauración estética. Se planea incluir un cartel que rendirá homenaje a los 13 balseros que pilotearon la embarcación durante su historia, quienes aún son recordados por los habitantes de Las Perlas. Este acto de reconocimiento busca no solo embellecer la balsa, sino también mantener vivas las memorias de quienes contribuyeron a su legado.

Otarola tiene planes aún más ambiciosos. Después de restaurar la balsa, su mirada estará centrada en mejorar los espacios verdes de la localidad y en darle un nuevo color al puente Miguel Lembeye. “Es un lugar hermoso, pero necesita atención”, asegura, mientras sueña con un futuro donde la comunidad se sienta orgullosa de su historia. A medida que avanza la restauración de la balsa, crece también la esperanza de que el pasado y el presente de Balsa Las Perlas se entrelacen, creando un espacio donde la comunidad pueda rendir tributo a su rica historia.

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