Un Conflicto que Llega a las Alturas: La Cancha de "El Gato Cojudo"
En el corazón de la ruralidad de Roca, un caso judicial ha tomado vuelo por un conflicto entre los propietarios de la cancha de fútbol "El Gato Cojudo" y sus vecinos. Desde 1995, este predio ha sido escenario de numerosos partidos, pero la llegada de Aline Da Silva Olivera en 2020 generó una serie de tensiones. Las pelotas comenzaron a caer en el terreno de la nueva propietaria, dando inicio a un enfrentamiento que, según los jueces, no debería haber escalado tan lejos.
Un Parte de Guerra en el Tribunal
La controversia no solo se limitó a las pelotas. Los copropietarios de la cancha, encabezados por el exjuez del Superior Tribunal de Justicia, Alberto Balladini, presentaron cargos por hurto contra Aline, acusándola de quedarse con las pelotas caídas. En respuesta, ella denunció a los dueños de "El Gato Cojudo" por invadir su propiedad para recuperarlas. En medio de un complejo entramado legal, los involucrados llegaron a un acuerdo que, según la Cámara de Apelaciones, fue considerado "desequilibrado".
La Decisión del STJ y el Futuro Incógnito
Finalmente, el conflicto escaló hasta el Superior Tribunal de Justicia de Río Negro. El juez José María Iturburu ordenó la instalación de una red de poliéster de 8 metros de altura para evitar que las pelotas siguieran cayendo en el terreno de Aline. A pesar de varios intentos de los propietarios de "El Gato Cojudo" de revertir la sentencia, el STJ desestimó sus recursos, dejándolos en una situación precaria. Con esta resolución, el futuro del espacio futbolístico queda incierto, mientras los protagonistas navegan entre la cancha y los juzgados.