Rechazo al RIGI: Un Golpe al Deporte Nacional
La reciente propuesta del gobierno, conocida como RIGI (Régimen de Incentivo a la Gestión Integral), ha despertado un profundo rechazo en el ámbito deportivo. Con el tridente encabezado por Javier Milei, este plan promete transformar la relación entre las corporaciones y el Estado, pero muchos lo ven como una estrategia que prioriza intereses económicos sobre el desarrollo del deporte. Desde clubes locales hasta organizaciones deportivas, hay un eco unánime de preocupación: ¿será el deporte argentino otra víctima del capitalismo extremo?
Impacto en el Deporte Local
En Bariloche, el deporte siempre ha sido una fuente de identidad y orgullo. Sin embargo, el RIGI plantea la posibilidad de que las corporaciones manejen el financiamiento y la gestión de los clubes, arriesgando la esencia comunitaria que define a estos espacios. María González, presidenta de un club de fútbol barrial, expresa su temor: “No podemos permitir que el deporte se convierta en un negocio. Necesitamos apoyo del Estado, no la privatización de nuestras pasiones.” La comunidad deportiva local se siente amenazada ante la perspectiva de perder recursos vitales en un entorno cada vez más mercantilizado.
La Lógica de las Corporaciones
El RIGI no solo afecta a clubes y organizaciones pequeñas; también propone un cambio en la forma en que se manejan los eventos deportivos a nivel nacional. La intervención de grandes corporaciones promete atraer inversiones, pero a un costo muy alto: la pérdida de la autonomía de las entidades deportivas. Según información de fuentes cercanas a la propuesta, se estima que más del 70% de los recursos destinados al deporte podrían ser absorbidos por empresas en busca de beneficios fiscales. Esta tendencia, que claramente apunta a convertir al deporte en un "parque de diversiones empresarial", genera una enorme preocupación entre quienes defienden la importancia de mantener la integridad del deporte como un bien común.