Un Vínculo que Persiste
“Los extraño mucho. Me gustaría llevarlos a una plaza, correr, abrazarlos y volver a reírnos juntos.” Con estas sinceras palabras, una adolescente de 17 años expresó su anhelo de reconectar con sus tres hermanos menores, de 12, 6 y 4 años, a quienes no ha podido ver desde hace tiempo. Desde una familia adoptiva que la ha acogido en medio de una crisis, esta joven no ha dejado de luchar por restablecer el vínculo que una vez compartieron. Acompañada por su defensora de Familia, ha iniciado una demanda judicial que busca remediar la distancia impuesta por su situación familiar.
Un Reclamo Justo
La presentación judicial apunta a los padres de los niños para que se garanticen encuentros entre hermanos. En su demanda, la joven alega que depender de la decisión de su progenitor y su actual pareja ha generado múltiples negativas a sus intentos de acercamiento. A pesar de los esfuerzos de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (Senaf) para mediar en la situación, los adultos responsables se han negado a facilitar el contacto, ignorando el derecho fundamental de los niños a mantener la relación familiar.
Un Futuro Esperanzador
Mientras avanza el proceso judicial, la adolescente se ha integrado en un entorno familiar alternativo y ha encontrado en su nueva referente una conexión significativa. Ambas han manifestado su deseo de convivir, y esa relación es supervisada por el sistema judicial. En paralelo, la Defensora de Menores ha solicitado la intervención de un equipo especializado para evaluar la situación y proponer un régimen de comunicación adecuado que permita a la joven volver a compartir momentos con sus hermanos. El objetivo es claro: recuperar el tiempo perdido y reconstruir los lazos que definieron su infancia.