Alarmante situación en las escuelas de Cipolletti
A poco menos de 40 días para el inicio del ciclo lectivo en Río Negro, la comunidad educativa de Cipolletti se encuentra en estado de alerta. Las escuelas primarias N° 199 y N° 262 aún no han podido abrir sus puertas debido a problemas serios con las obras de gas, justo cuando las bajas temperaturas comienzan a hacerse sentir. Esta situación ha sido denunciada por la seccional local del sindicato Unter, que critica la planificación y ejecución de los trabajos por parte del Consejo Escolar. Según los docentes, las obras no se llevaron a cabo durante el receso de verano, provocando la suspensión total de clases desde el inicio del calendario escolar.
Obras insuficientes y riesgo para los alumnos
La escuela N° 262 enfrenta un retraso en la conexión del servicio de gas, ya que está a la espera de la instalación del medidor y de las pruebas necesarias para habilitar el suministro. Sin esto, el establecimiento no puede funcionar, especialmente en un periodo en el que la calefacción es fundamental. Desde Unter manifestaron que “el Gobierno podría haber acelerado esta situación si realmente quisiera garantizar los 190 días de clases”, una promesa que resuena en la comunidad.
Por su parte, la Escuela N° 199 presenta un estado de deterioro alarmante, con graves problemas estructurales que superan cualquier solución provisoria. Entre las falencias se destacan filtraciones de agua, paredes afectadas por humedad, y caídas de revoques. Además, se han reportado rajaduras en cielorrasos que representan un peligro para quienes transitan el edificio. Los docentes también advirtieron sobre la falta de rejas en una puerta exterior, lo que agrava las ya preocupantes condiciones de seguridad.
Una solución superficial para problemas profundos
El gremio critica que las intervenciones realizadas hasta ahora son superficiales, limitándose a la pintura de aulas mientras que los problemas estructurales continúan sin resolverse. “Es un despilfarro de tiempo y recursos que muestra una falsa realidad”, afirmaron, aludiendo a campañas oficiales que no reflejan la realidad de las instituciones educativas. La demora en la apertura de las escuelas no solo acarrea la pérdida de días de clases, sino que también genera incertidumbre en las familias y en el personal docente.
Con la llegada del frío, la falta de calefacción se convierte en un factor limitante para cualquier intento de normalización. Desde la seccional local prometen continuar visibilizando el estado de las escuelas y respaldando los reclamos de las comunidades educativas. La situación actual refleja un problema estructural más amplio relacionado con el mantenimiento y financiamiento del sistema educativo, lo que plantea interrogantes sobre el futuro de la educación en la región.