La desolación del deporte local
En el corazón de Bariloche, el ambiente deportivo se siente cada vez más apagado. Desde la pandemia, la realidad para muchos clubes ha cambiado drásticamente. Las canchas, que solían vibrar con el eco de los gritos de aliento, ahora parecen más bien un eco de lo que una vez fueron. Según datos del último informe del Ministerio de Deportes de Río Negro, hay un 30% menos de inscriptos en actividades deportivas en comparación con 2019. El entusiasmo que una vez unió a familias enteras en las tribunas ha ido disminuyendo.
La crisis de los clubes
Los clubes barriales, siempre pilares de la comunidad, se enfrentan a severas dificultades para mantener sus actividades. La falta de recursos económicos y la escasa asistencia de socios han llevado a una merma de actividades. Juan Pérez, presidente del Club Deportivo Patagónico, declaró que “subir una luz o pagar un árbitro se ha vuelto una lucha semana a semana”. Los alquileres de instalaciones deportivas y el costo de los materiales han aumentado, mientras que las subvenciones gubernamentales no llegan como se esperaba. Esto hace aún más difícil que los jóvenes encuentren un lugar donde hacer deporte y socializar.
Buscando soluciones
En un esfuerzo por revertir esta situación, varios clubes han comenzado a implementar iniciativas creativas. La Liga de Bariloche anunció la creación de un programa de becas deportivas, que busca ayudar a aquellos chicos y chicas que no pueden costear la inscripción. Además, se han organizado jornadas recreativas y eventos comunitarios para atraer a más familias a la actividad deportiva. Con actividades como el Torneo de Mini Fútbol, que espera reunir a más de 200 jóvenes el próximo mes, la esperanza es que la pasión por el deporte local recupere su antiguo fulgor y llene nuevamente las canchas vacías.