La Investigación de un Caso Sin Resolver
La Justicia ha dictado una medida cautelar que prohíbe cualquier modificación en la vivienda del barrio porteño de Coghlan, donde el año pasado se encontraron los restos óseos de Diego Fernández Lima, quien había desaparecido misteriosamente en 1984. Esta resolución fue tomada por el juez Alberto Litvack, quien ha determinado que durante 60 días no se podrá “innovar” en el jardín de la propiedad de Cristian Graf, el principal sospechoso del caso.
La causa, liderada por el fiscal Martín López Perrando, ha sido recientemente recaratulada como homicidio simple. La abogada de Graf, Érica Nyczypor, aseguró que su cliente no está imputado en el expediente, aunque sigue bajo investigación. “La medida se dictó para asegurar la posibilidad de realizar un nuevo análisis con georradar en caso de ser necesario”, comentó Nyczypor, recordando que ya se había realizado un procedimiento el pasado 4 de mayo, pero sin resultados significativos.
El trágico destino de Diego Fernández Lima comenzó el 26 de julio de 1984, cuando salió de su hogar después de almorzar con su madre, asegurando que iba a visitar a un amigo. Fue visto por última vez en la esquina de Rómulo Naón y Monroe en el barrio de Villa Urquiza. Su desaparición fue denunciada en la Comisaría 39, pero se archivó bajo la hipótesis de una “fuga de hogar”. Décadas más tarde, cuando unos obreros hallaron restos óseos en el jardín del hogar de la familia Graf, la investigación cobró nuevo impulso. Los peritos confirmaron que el adolescente había sido asesinado de una puñalada en el pecho, y que su cuerpo fue enterrado en una fosa improvisada a 60 centímetros de profundidad.