La Patagonia en una copa: Bodega Aniello y su Pinot Noir
En el corazón del Alto Valle de Río Negro, se encuentra la Bodega Aniello, un emblema de la vitivinicultura patagónica que se distingue no por su volumen, sino por la alta calidad de sus vinos. Con una producción de 800.000 litros al año, esta bodega se ha posicionado como un referente, especialmente por su excepcional Pinot Noir, un varietal que ha logrado conquistar paladares tanto a nivel local como internacional.
La historia de la familia De Angelis, dueños de la bodega, comienza en Sorrento, Italia, y su legado vitivinícola se remonta a más de un siglo. “El nombre Aniello homenajea a nuestro fundador”, señala María Cruz De Angelis, directora de la bodega. Desde su llegada a la Patagonia en 2012, la familia ha demostrado una fuerte vocación exportadora, destacándose en mercados exigentes como Francia, Estados Unidos y Brasil. No solo han logrado establecer un nicho para el Pinot Noir, sino que también han innovado con un blanc de noir, una rareza en la región.
En Bodega Aniello, la tradición y la modernidad conviven en armonía. Sus viñedos, algunos con más de ochenta años, son cultivados con técnicas manuales que aseguran la calidad de la uva. La bodega, que combina una antigua champañera reciclada con tecnología de punta, refleja una filosofía artesanal. Con un compromiso firme por la calidad, el enólogo Federico Moreira destaca la importancia de mantener un trato cercano con la naturaleza y el equipo. “La vitivinicultura aquí es un poco más como en algunas zonas de Francia”, indica. En esta travesía, la familia De Angelis y su equipo se han propuesto consolidar su proyecto, celebrando su historia mientras miran al futuro con optimismo.