La Voz de los Sobrevivientes: Testimonios del Juicio por Delitos de Lesa Humanidad en Neuquén
En un ambiente de tensión pero también de valentía, el testimonio de Carlos Molinez ha conmovido al Tribunal en la sala de audiencias del juicio que se sostiene en Neuquén por delitos cometidos durante la dictadura. “El colectivo se fue en el paso Tromen y a nosotros nos dejaron abajo”, relata Molinez, quien tenía solo 23 años en 1977. Su relato, cargado de dolor, describe cómo fue víctima de torturas atroces: “Volví a Roca destrozado por los golpes y los interrogatorios”, dice con la voz entrecortada, mientras los presentes escuchan en silencio su experiencia desgarradora de abuso en manos de Gendarmería.
Molinez no fue el único que sufrió estas brutalidades. En su declaración, detalló condiciones inhumanas en las que fue mantenido, incluyendo sumersiones en agua sucia y golpes sistemáticos. Durante los interrogatorios, perdió parte de su dentadura y sufrió lesiones en su rostro. “Cuando llegué a casa, tenía la cara rota, la cabeza golpeada y un ojo morado”, afirma con tristeza. Estas confesiones no solo son un eco de su dolor individual, sino que también reflejan una herida colectiva que aún persiste en la memoria de quienes vivieron esos oscuros años.
Un aspecto revelador en el juicio es la persecución religiosa que sufrió Molinez por poseer un folleto de los Testigos de Jehová. La fiscalía federal de Neuquén subraya que este es un caso sin precedentes en el actual ciclo de juicios por lesa humanidad, donde la persecución sistemática por motivos religiosos toma protagonismo. “Por decreto, estaban prohibidos”, explica David Maestre, de la fiscalía. Este componente del caso resalta la complejidad de la represión en Argentina, añadiendo una nueva capa de tragedia a las historias de aquellos que vivieron en la clandestinidad durante la dictadura.