Bautista Vargas: El Joven Talentoso Que Marca el Camino en el Deporte Ecuestre
En la previa del Día de la Independencia, Bautista Vargas se bajaba del auto de su padre frente al CET 3 de General Roca, listo para darlo todo. Con apenas 13 años, este adolescente se presenta como un verdadero campero de alma, vestido para bailar una zamba y demostrar su pasión por las tradiciones argentinas. Fuera del escenario, es un auténtico campeón de las carreras de tambores, un devoto de los caballos y las destrezas criollas. Con una trayectoria ya consolidada en el Festival de Jesús María, sueña con entrenar caballos de polo, siguiendo los pasos de su padre, Rubén Vargas, un destacado jinete.
El camino de Bautista comenzó en un entorno donde los caballos ocupaban el centro de todo. Desde pequeño, su vida giró en torno a cuidar, entrenar y domar estos animales. Esto lo llevó a tomar decisiones cruciales en su juventud: la vida le lanzó el desafío de elegir entre su pasión y el miedo. A los 7 años, una caída lo hizo dudar, pero sus ganas de volver y demostrar que es posible superar obstáculos fueron más fuertes. Como cualquier niño, tuvo que enfrentarse a la adversidad antes de encontrar su lugar en las competencias. La llegada de Corchito, un petiso oscuro, y más tarde Chimuelo, fueron la clave para que recuperara su confianza, convirtiéndolo en un competidor temido en las carreras de tambores.
En la actualidad, Bautista no solo compite, sino que también entrena caballos que vienen desde Córdoba para prepararlos para las exigentes carreras de la región. En su rutina diaria se mezcla el estudio, el deporte y el trabajo en el taller familiar de alineación y balanceo que tiene su padre. Aun así, siempre mira con entusiasmo hacia el futuro. Con planes de formarse en veterinaria o incorporarse a un equipo de doma en Europa, Bautista va forjando un camino admirable en el deporte ecuestre. Con su dedicación y talento, promete seguir dejando huella en la tradición argentina.